El surfer pertenece a un grupo social formado por hombres entre 20 y 30 años de clase media alta.
Es una persona independiente, amigable y apasionada por todo lo que hace. Busca las emociones fuertes y aprovechar al máximo la vida. En cada oportunidad encuentra un desafío y no acepta las cosas como dadas.
Asume riesgos y aspira a vivir en armonía: con el mundo, la naturaleza, el cosmos. Más inclinado a los desafíos de la naturaleza que a los desafíos de la sociedad, el surfer vive una temporalidad propia.
Vive en lugares como la zona norte de de Buenos Aires, alejado de los grandes concentraciones urbanas, en lugares amplios donde pueden disfrutar del sol, el aire libres y las reuniones con amigos.
Organiza varios viajes al año por tiempo indeterminado hacia la costa, el sur, el norte y las costas de otros países como Brasil, Chile, Uruguay.
En general tiene trabajos informales y temporarios vinculados con proyectos autogestionados.
Le gusta experimentar cosas nuevas: conocer gente, lugares, recorrer. Abiertos a lo nuevo, no tienen prejuicios al momento de probar.
Vive el presente y no se preocupa mucho por el futuro. Ama a los animales, a los deportes, sobre todo los extremos, y los vehículos como camionetas, cuatriciclos, motos, motos de agua, etc.
Detrás de su look despojado y de su aparente desapego por las cosas materiales, lo que hay es una reformulación de la forma dominante de valorar lo material: no valora las cosas por sí mismas sino por lo que éstas representan al momento de sacar el máximo provecho a la vida.
Seguro de sí mismo, se preocupa por su aspecto físico de una manera “despreocupada”: le gusta tener un buen estado físico pero no parecer súper producido. Pelo crecido, barba de algunos días, bermudas y ojotas: tal es su look ideal.
Valora la amistad y establece vínculos profundos con sus amigos pero no de forma convencional: no tiene un grupo de amigos fijos con los cuales sale siempre sino que va conociendo gente nueva y cambiando de grupos, sumando amigos y mezclando grupos.
Vive la conquista y los vínculos amorosos como un desafío. Esquiva las relaciones formales y se inclina por la conexión profunda sin compromisos. Suele tener varias parejas en órbita y en asombrosa armonía.
Entre sus actividades preferidas se encuentran las fiestas en la playa con grupos reducidos de gente. Si bien la marihuana es “su” droga, no deja de animarse a probar cosas nuevas: hongos, flores, etc.
Para la cita proponemos:
Lugar: La Cocina Discreta, un restaurant a puertas cerradas en Villa Crespo. Es una casa Ph que se convierte en restaurant los jueves, viernes y sábados atendida por los dueños de casa. En La Cocina Discreta la comida es casera, la vajilla es de colección, la parrilla se encuentra a la vista en el patio y las especias son de cosecha propia.
Elegimos este lugar porque creemos que podemos conquistarlo ofreciéndole una experiencia nueva: el surfer no frecuenta lugares como La Cocina Discreta, pero, apenas lo conozca, quedará encantado. Es una atmósfera cálida y despojada, sin artificios, que permitirá un encuentro cálido y sincero y la posibilidad, para nuestro surfer, de conocer gente nueva.
Menú:
Aperitivo - Hesperidina con agua tónica y una mini tabla de quesos.
Bebida – Cerveza Corona con limón, limonada o limonada con menta y jengibre.
Plato Principal – Sándwich de salmón a la plancha con pan casero y perejil de la huerta.
Postre – Queso y dulce de batata
Para la sobremesa, se encuentra disponible la terraza de este Ph ubicado en Villa Crespo. Iluminada con lamparitas de colores, cuenta con reposeras y música. Allí suena: The Tormentos, Peyotes y clásicos del rock desde Red Hot Chili Peppers hasta Jimi Hendrix.
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